martes, 18 de mayo de 2010

A sangre fría...



Así, con la sangre fría e inmóvil, es como me dejan algunas personas de vez en cuando. Pero bueno, dejando de lado ciertos temas polémicos (que no queremos circo) pasamos de lleno a una película que te deja frío como el hielo y que, a la vez, es capaz de despertar la ternura en lo más hondo de la mente.

La película que abre esta semana es una producción sueca, Déjame entrar en su título traducido, o Låt den rätte komma in. Para mi gusto, la mejor película de terror de 2008, y una de las cintas que mejor han abordado el mito del vampiro, de una manera seria y solemne, tan realista que te encoge las entrañas.

Déjame entrar está basada en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist, (muy recomendable leerla, por cierto) quien tras el éxito de su primer libro, ya ha vendido los derechos de la segunda, Descansa en paz.



Oskar, un niño introvertido y silencioso, sufre acoso en el colegio. Su vida es un continuo asedio hasta que se hace amigo de una misteriosa niña que llega a su edificio. La llegada de la niña traerá consigo numerosas muertes en extrañas circunstancias, pero eso no frenará su curiosidad.

Una maravillosa película que te seduce e hipnotiza con el paso de los minutos.

Ni que decir tiene que en Hollywood ya han extendido el cheque para hacerse con sus derechos y destrozarla en un horripilante remake…

2 comentarios:

  1. Una gran película, sí señora, y algún día te diré si también un buen libro. La peli, desde luego, hiela la sangre y te hace estremecer con ese terror que de puro irracional, te hace sentir viva.

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  2. Estremecedora. Impactante. Una amistad más allá de toda duda. Una nueva visión sobre el mito del vampiro que no tiene nada que ver con lo visto hasta ahora.

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