jueves, 20 de mayo de 2010

Cadencia - Adiós

La mayoría de gente que me conoce se sorprende cuando digo que me gusta el flamenco. Sé que es un género difícil, que no a todo el mundo le gusta y que hay que saber escucharlo, pero aún así, hoy voy a recomendaros una canción que me descubrió un amigo hace poco.

La primera vez que la escuché, no la escuché, solo la oí. Iba conduciendo y pensando en mis cosas y no reparé en las palabras, en la rabia y el dolor que transmite. La impotencia que se siente al buscar justicia en un mundo como este, de buscar simplemente un por qué.

La segunda vez que la escuché, la escuché. Y la sentí. También iba conduciendo pero no pude evitar emocionarme al mezclarme con la música.


“Debió de darte su aliento, debió de darte vista de pájaro y no un cielo, debió de darte esa luz y antídoto al veneno, debió… darte más tiempo. Debió dejarte en el suelo, darte unos zapatos nuevos y no alas para un vuelo de ángeles sin cuerpo, vuelo que no era tu anhelo…”


Una joya de canción para saber apreciarla y exprimirla. Cargada de emoción, explota en los oídos y te agarra muy adentro.

Cadencia - Adiós

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14 comentarios:

  1. Cuando entré por primera vez en tu blog, andaba perdida, sumida en una oscuridad, una oscuridad que yo misma me había formado. Tus palabras me llenaron de luz, no voy a decir que fuera brillante, no lo era.

    Me hicieron recordar, me hicieron adentrarme en mis recuerdos, unos recuerdos que tenía olvidados. Unos recuerdos que me llenaron de tristeza, esa misma tristeza que vi reflejada en tus palabras. Aunque ahora, creo, que por muy distintos motivos.

    Yo ya había olvidado esa risa, esa mirada, esa sensación al rozar sus manos, su cuerpo.

    Es duro pasar del todo a la nada. En mi caso, también fui abandonada, alejada, casi sin una explicación, solo un “lo siento, esto no puede ser”. Sin darme la oportunidad de tan siquiera preguntar en que me había equivocado, si me había equivocado en algo. De tan siquiera poder decir “adiós”. De poder dar por terminada la relación. Cuando no lo haces, lo llevas siempre dentro de ti, esa sensación de sentir que te falta culminar una etapa, para poder empezar la siguiente no te abandona y es difícil poder avanzar.

    Después de esos pequeños escritos tan llenos de sentimientos, has pasado a llenar tu casa de cine y música, como queriendo ocultar tu verdadera inquietud. No digo ni que la música ni el cine que propones sean malos, no dudo que sean buenos, pero música y cine encuentras en cientos, en miles de páginas, y no es lo que interesa, o por lo menos a mí.

    Es verdad que no te conozco de nada, pero cuando te he leído, siempre he tenido la sensación de que querías convencerte de que actúas de la mejor manera, sin darte la oportunidad de mirar atrás, añorando algo que ya no tienes. Pero estabas llena de vida.

    Has pasado de escribir todos los días, a solo escribir día sí, día no. Y ya no te implicas en lo que escribes, es una lástima.

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  2. ¿Sin mirar atrás? Creo que hace mucho que no hago otra cosa... Este blog es una muestra de ello. Miro atrás, lo despedazo todo tratando de buscar algo de luz, algo que me haga entender muchos de los vacíos que me han quedado.

    Miro atrás, por eso no avanzo.

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  3. Pues no hay que mirar atrás, hay que mirar siempre hacia delante. Los errores del pasado han de quedarse allí, en el pasado (y no quiero sonar a libro de auto-ayuda, conste).

    Pero así es la vida, un cúmulo de errores, pero también de aciertos, de fracasos y de éxitos. Lo importante es aprender de cada uno de ellos, y creedme que se aprende más de lo malo.

    Así que ya sabéis, para atrás... ¡¡ni para coger impulso!!

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  4. Solange, siento discrepar contigo. Siempre hay que mirar atrás, para saber que te viene siguiendo.

    Casi todas las puertas se abren con un doble sentido. Las puedes abrir tu, las puede cerrar tu, pero también las pueden abrir y cerrar otras personas, no vale de nada que tu cierres una puerta si otra persona la puede volver a abrir. Lo malo, lo bueno, el fracaso, el éxito es de doble recorrido. Y créeme tu a mí, no vale de nada cerrar una puerta y salir corriendo todo lo rápida que puedas si al final del pasillo alguien vuelve a abrir la puerta que tu cerraste. Las puertas hay que cerrarlas junto a la persona con la que la abriste para que queden definitivamente cerradas. Y puedas mirar hacia delante.

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  5. Pues "yo tenía...", yo también discrepo contigo.
    Saber lo que viene detrás, tampoco va a librarte del peligro porque, entre otras cosas, las cosas cambian.

    Cierto que cuando tú cierras una puerta otra persona la puede volver a abrir, pero también es verdad que sólo nos hacen daño aquellas personas a las que se lo permitimos, así que en nosotros está intentar evitar que nos lo hagan.

    No conozco tu caso personal, y todos tenemos nuestros demonios, pero por tu bien, intenta pasar página, porque sólo tú puedes hacerlo, y si dejas que te venza esa otra persona que te hizo daño... Tú eres más fuerte, no puede hacerlo.

    ¡Ánimo!

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  6. todo esto empieza a sonar a Ana Rosa Quintana a las 4 de la tarde, señoras, controlense!!!!

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  7. No me has entendido Solange.

    No me refiero a hacerte daño, a mi ya no me hace daño ni dios. No me refiero a que “alguien” pueda abrir esa puerta, me refiero a que una relación la empiezan dos personas y son dos las que tienen que terminarla, si no la terminas o no le das la oportunidad a la otra persona para terminarla, nunca podrás avanzar, porque siempre se quedaran preguntas sin responder. A menos de que seas una persona conformista y te de igual. Yo no lo soy, nunca lo he sido, bueno, nunca lo volveré a ser.

    Por eso necesito respuestas, o que me las den. No me vale no mirar atrás para no saber que viene, lo que venga detrás de mí se encontrará conmigo, de cara, y tendrá que escucharme y mirarme a los ojos y hacerme las preguntas necesarias, escuchar las respuestas y dejarme que yo las haga, y por supuesto responderlas.

    Lo siento!!
    Me controlo, me controlo!!

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  8. Estoy de acuerdo con Yo tenía... la puerta deben cerrarla y dejarla así ambos. Igual que la abren, la cierran.
    Aunque muchas veces no es así. Pero sería lo más lógico. Y no que uno la cierre de un portazo y se acabó.
    Por otro lado, estoy de acuerdo con Solange en que hay que pasar página y no mirar atrás. Terminar el libro y devolverlo a su sitio en la estantería, aunque siempre puedes echarle un vistazo de reojo.

    Admito que me han dado más de un portazo en las narices; tal vez me lo tenía merecido, pero...

    Es mi humilde opinión, ya que no conozco vuestros casos personales.
    Ánimo y a disfrutar del contenido del Blog.

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  9. Así que siempre hay tiempo de una ojeadilla sutil, eh? no eres tú nadie Enriquetto!!!!

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  10. Pues yo creo que éste es un debate trampa. No conduce a ningún sitio porque se intenta generalizar qué es lo más conveniente. Y lo más conveniente depende siempre del caso, de los matices, de la persona.

    A veces, quizá interesa pasar página y no mirar atrás. Puede. Puede que otras veces interere reflexionar sobre ello y extraer alguna conclusión.

    En cualquier caso, siempre dependerá de la persona, del caso y del momento. Y nada te asegurará ni a ti, Candela, ni a los demás, que la decisión tomada sea la correcta. Una auténtica jodienda, lo sé.

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  11. He estado reflexionando sobre vuestros comentarios. Es complicado el tema de las puertas. Según mi experiencia personal, he tenido ocasiones en mi vida en las que yo misma he cerrado una puerta, echado y destruido la llave. Otras veces la he dejado entornada, otras medio abierta... No creo que haya una teoría que funcione para todos.

    Cada persona es un universo, con miles de millones de matices a tener en cuenta.

    Y sí que estoy muy de acuerdo con eso de mirar de reojillo un libro que ya has leído. A veces nos encanta remover el pasado, revivir días de gloria o tiempos que fueron (o creímos) mejores. Es algo muy humano.

    Y respecto a lo de que solo nos pueden hacer daño aquellos a los que se lo permitimos, siento discrepar. Por muy fuerte que seas, o muy a la defensiva que te pongas, siempre habrá alguien más rápido, más astuto, que logre rascar la corteza que protege tu corazón. Pero ese es el riesgo que tiene entregarse a otra persona en cualquier sentido, laboral, emocional... Las esperanzas son como burbujas de jabón, hermosas pero frágiles.

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  12. uy seta, hemos medio coincidido en tiempo y comentario!!!

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  13. Y cuando se cierra una puerta en la cara a alguien. ¿Quién remedia el dolor que se le hace a esa persona? ¿Acaso esa persona no importa? ¿Tan poco valor damos a los sen timientos de los demás? ¿solo deben importar los nuestros? ¿Si se amaba a esa persona es lícito cerrar esa puerta sin siquiera dar una explicación coherente, decir adios o un, ya no te quiero?

    Me sorprendo y se me acelera el corazón!!

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  14. Bueno, esto ya es rizar el rizo, pienso yo. No iban por ahí los tiros, al menos, no los míos ;)

    Pero por supuesto que importan. Aún así, debo volver a los matices. No vale generalizar aquí. En según que casos, un portazo a tiempo es la mejor solución. En muchos otros, es una falta de humanidad. Nunca te sabría decir...

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